miércoles, 5 de septiembre de 2012

Día 8. De Udaipur a Jaipur pasando por Puskhar (5 de Agosto 2012)


El 5 de agosto, después de pasar la segunda noche en el Hotel Jagat Niwas Palace de Udaipur (para mí de los mejores del viaje, 100% recomendable), levantarnos a las 6 y media de la mañana…. (sin comentarios) y disfrutar de un fantástico desayuno en el hotel con vistas al lago Pichola, salimos hacia la ciudad rosa del Rajasthán, Jaipur.

Por delante teníamos unas 7 horas de recorrido….unas 10 según nuestro conductor o según cualquier otro hindú al que preguntásemos (me hace gracia su tendencia a incrementar en un par de horas cualquier recorrido, bueno…..supongo que el estado de las carreteras y los continuos cruces de vacas o camellos contribuyen al fomento de esta tendencia….).

A mitad de camino y con el fin de que el viaje no se hiciese tan pesado, paramos en la ciudad sagrada de Pushkar, centro de peregrinaje para los hinduistas devotos en la que se encuentra el único templo al Dios Brahma en toda la India, asentada a orillas del lago Pushkar.



Sin ánimo de ser una “aguafiestas”, personalmente…no es una ciudad en la que recomendaría parar sin otra razón que la de estirar las piernas…Si bien es cierto que el tema del peregrinaje puede atraer a algunos turistas, a mi me pareció un gran cúmulo de agobio…poco más (repito…es mi opinión personalísisima!).

Aparcamos el mini bus en una pequeña esplanada muy cercana a la zona comercial y dimos un paseo por sus estrechas calles, rodeados de un gran número de vendedores ambulantes con gran empeño en desarrollar su tarea, chicas con cajas de mimbres que incluían “encantadoras” cobras, peregrinos….muchos…muchísimos…hasta llegar a los ghats de la ciudad.

Ghats - Pushkar

Por si no se hubiese comentado previamente, el término “ghat” se refiere a una escalinata que conduce hasta un río o un lago (seguro que el que hable de Varanasí lo detallará mejor!) Son de gran importancia para las abluciones (purificaciones) rituales del hinduismo y por esto son muy comunes en la India, sin embargo, la mayoría se utilizan tanto para fines sagrados como para la simple higiene o limpieza. En el caso de Pushkar, los ghats son sagrados y hay que tener especial cuidado con no sacar la cámara si uno no se quiere meter en líos.

A continuación, nos acercamos hasta el Templo al Dios Brahma. Nos descalzamos, dejamos a Manolo y a Javi al cuidado de nuestras zapatillas y subimos la escalinata que conducía al templo (unos con un par de calcetines y otras con tres pares….mujer precavida vale por dos, no??  jaja).

Templo de Brahma - Pushkar

En el templo, los peregrinos entraban tocando, como siempre, la campana que se sitúa a la entrada y se agolpaban en una especie de altar en el que lanzaban regalos (guirnaldas, inciensos y unas bolitas blancas que no tengo ni idea de lo que eran…) a una imagen. El templo es bastante pequeño, por lo que se tarda poco en ver. Tras la visita, volvimos a nuestro mini bús para seguir camino de Jaipur.

De sobremesa - Pushkar

En Jaipur nos instalamos en el Hotel Umaid Mahal, que contaba con una pequeña piscina interior en la que decidimos pasar el resto de la tarde hasta la hora de la cena….
Nota mental para todo el que vaya a Jaipur: Después de varios días de comida hindú, una parada en “Little Italy” es muyyyyyyy agradecida (bueno, siempre que no sea Bárbara la que elija por ti…..) La pizza mediterránea y el brownie de chocolate muy recomendables!! Eso sí, respecto al brownie…quitando la nata no, Andrea?! (ya he dicho lo de mujer precavida vale por dos, no??) :)

Berta.


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