Riiiiinnnnggggggg. 6:30 suena el
despertador. - Esto de viajar que sufrido es, no dormimos más de 6 horas ningún
día. En teoría hoy toca madrugar porque tenemos la subida en elefante al fuerte
de Amber, a las afueras de Jaipur, y a media mañana se marchan los elefantes
para casa o eso es lo que hemos creído entender a Bopinder, nuestro chofer.
Desayuno rápido y como siempre hemos
llegado 20 minutos tarde al bus. Bopi cabreado. (YOU ARE ALWAYS LATE, NO SIGHTSEING, IN
MY COCHE ONE HOUR LATE)
Llegamos sobre las 8 al fuerte y allí
están los elefantes esperando. Nos bajamos del bus y nos acosan vendedores
ambulantes que nos ofrecen desde Ghanesas de madera, camisetas modernas de
camellos (Julio aprovechó la oferta con una camiseta XXXXXL) ;)), pulseras,
etc… Los esquivamos como podemos y nos dirigimos al púlpito a unos 3 metros de
altura desde donde se montan los elefantes por parejas. Son mucho más altos de
lo que se puede pensar a priori pero una vez encima da bastante seguridad el
bicho. El trayecto dura unos quince minutos hasta la puerta principal del
fuerte.
| Mama mono con bebe monísimo |
Al bajar paramos a hacer un par de fotos en el Water Palace y le decimos a Bopi que nos deje en el City Palace en el centro de Jaipur. Visitamos también el observatorio astronómico que era muy curioso.
| Janta Mantar - Observatorio astronómico |
La ciudad es caótica como casi todas en esta parte de la India y hay muchos
vendedores intentando atraernos hacia sus tiendas.
Subimos al Umai Mawar, un edificio desde el que se divisa la ciudad y con el apetito ya abierto nos dirigimos a Niros un restaurante muy recomendable. Comimos muy bien aunque todo estaba extra picante y más de uno lo recordó durante unas horas/días. Pedimos Reshmini Kabab, tika masala, arroz frito y unos platos que no recuerdo pero también muy picantes. La mayoría se van al hotel a disfrutar de la piscina y relajarse. Andrea y yo nos quedamos para dar una vuelta por el mercado local. Cogemos un tuctuc bicicleta pero después de un minuto el sentimiento de seres inmundos explotadores capitalistas nos asola así que le pedimos que nos pare y le pagamos el doble (para tratar de limpiar nuestra conciencia).
| Mensajero local de Jaipur |
Queríamos repetir el restaurante italiano
de la noche anterior que nos había encantado a todos (nuestro primera comida
occidental del viaje). Como todavía era pronto decidimos hacer uso de los
servicios de… Súper Salim, un conductor propietario de rickshaws muy amable que
nos había caído muy bien la noche anterior. Le pedimos que nos llevase de
tiendas para saciar nuestro apetito comprador. Llamo
a otros dos conductores y nos llevaron a unas tiendas de plata en una zona un
poco apartada del centro de Jaipur. El edificio era muy nuevo y estaba blindado
de medidas de seguridad, con mucha cámara e indios vigilantes. Estuvimos
mirando las joyas con la permanente duda de su autenticidad. Algo compramos
pero más bien poco. Después de la plata tocaba ir a la tienda de telas y sedas.
Bárbara se probó un sari y el resto vimos pashminas, pañuelos de seda etc.. No
compramos nada ya que era mucho más caro que lo que habíamos visto en Udaipur o
Jaisalmer.
Nos acercaron al restaurante. Era lunes así que nuestros planes de tomar
una copa por fin después de cenar se complicaban... Según nos comentaron en
Jaipur un lunes por la noche no hay ni el tato, pero nuestros choferes se
ofrecieron a llevarnos a algún lado aunque estuviese vacío. Que les llamásemos
después de cenar. Les llamamos al acabar pero ya no contestaron así que nos
fuimos a las 23.15 al hotel a dormir.
David.
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