El 5 de
agosto, después de pasar la segunda noche en el Hotel Jagat Niwas Palace de
Udaipur (para mí de los mejores del viaje, 100% recomendable), levantarnos a
las 6 y media de la mañana…. (sin comentarios) y disfrutar de un fantástico
desayuno en el hotel con vistas al lago Pichola, salimos hacia la ciudad rosa
del Rajasthán, Jaipur.
Por delante
teníamos unas 7 horas de recorrido….unas 10 según nuestro conductor o según
cualquier otro hindú al que preguntásemos (me hace gracia su tendencia a
incrementar en un par de horas cualquier recorrido, bueno…..supongo que el
estado de las carreteras y los continuos cruces de vacas o camellos contribuyen
al fomento de esta tendencia….).
A mitad de
camino y con el fin de que el viaje no se hiciese tan pesado, paramos en la
ciudad sagrada de Pushkar, centro de peregrinaje para los hinduistas devotos en
la que se encuentra el único templo al Dios Brahma en toda la India, asentada a
orillas del lago Pushkar.
Aparcamos el
mini bus en una pequeña esplanada muy cercana a la zona comercial y dimos un
paseo por sus estrechas calles, rodeados de un gran número de vendedores
ambulantes con gran empeño en desarrollar su tarea, chicas con cajas de mimbres
que incluían “encantadoras” cobras, peregrinos….muchos…muchísimos…hasta llegar
a los ghats de la ciudad.
| Ghats - Pushkar |
A
continuación, nos acercamos hasta el Templo al Dios Brahma. Nos descalzamos,
dejamos a Manolo y a Javi al cuidado de nuestras zapatillas y subimos la
escalinata que conducía al templo (unos con un par de calcetines y otras con
tres pares….mujer precavida vale por dos, no?? jaja).
En el templo, los peregrinos entraban tocando, como siempre, la campana que se sitúa a la entrada y se agolpaban en una especie de altar en el que lanzaban regalos (guirnaldas, inciensos y unas bolitas blancas que no tengo ni idea de lo que eran…) a una imagen. El templo es bastante pequeño, por lo que se tarda poco en ver. Tras la visita, volvimos a nuestro mini bús para seguir camino de Jaipur.
| Templo de Brahma - Pushkar |
En el templo, los peregrinos entraban tocando, como siempre, la campana que se sitúa a la entrada y se agolpaban en una especie de altar en el que lanzaban regalos (guirnaldas, inciensos y unas bolitas blancas que no tengo ni idea de lo que eran…) a una imagen. El templo es bastante pequeño, por lo que se tarda poco en ver. Tras la visita, volvimos a nuestro mini bús para seguir camino de Jaipur.
| De sobremesa - Pushkar |
En Jaipur nos
instalamos en el Hotel Umaid Mahal, que contaba con una pequeña piscina
interior en la que decidimos pasar el resto de la tarde hasta la hora de la
cena….
Nota mental
para todo el que vaya a Jaipur: Después de varios días de comida hindú, una
parada en “Little Italy” es muyyyyyyy agradecida (bueno, siempre que no sea
Bárbara la que elija por ti…..) La pizza mediterránea y el brownie de chocolate
muy recomendables!! Eso sí, respecto al brownie…quitando la nata no, Andrea?!
(ya he dicho lo de mujer precavida vale por dos, no??) :)
Berta.
Claro!!!Siempre velando por vuestra salud ;)
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