Hoy empieza la segunda parte del viaje. Durante los próximos cuatro días Cristina, Tomás, Alicia, Julio, David y yo (Andrea) visitaremos Orchha, Khajuraho, Varanasi y Delhi. Son las 6:30 de la mañana y nuestro conductor nos espera para dejarnos en la estación de Agra donde cogeremos un tren a Jhansi. El resto del equipo (Berta, Bárbara, Manolo y Javi) ya están camino de Delhi en su “temido” autobús (ver post), nosotros no sabemos lo que nos espera…
Y
como la venganza se sirve en plato frio hoy Bopinder nos ha querido dar una
lección de puntualidad y nos ha dejado en la estación dos horas antes de la
salida de nuestro tren (¿¿¿no pensaríais que nos íbamos a ir de
rositas???Jajaja). Así que no nos ha quedado más remedio que hacernos un hueco
entre la multitud y esperar “cómodamente” a que pasaran las horas.
Después
de una larga espera en la que hemos visto casi de todo (omitimos comentar para
no herir susceptibilidades) por fin llega nuestro tren. Tenemos 5 minutos para
encontrar nuestro vagón pero la cosa se complica cuando el tren tiene más de
ochenta vagones y hay miles de personas con miles de bultos intentando subir a
la vez. Solución = Subirnos en el primer vagón que podamos al primer toque de
campana. Conclusión = DESASTRE TOTAL!!! ¿Qué que ha pasado? Pues que nos hemos
subido en el vagón equivocado: sleepers sin aire acondicionado. Y aunque hemos
conseguido hacernos un huequecillo entre las literas que quedaban libres, el
primer revisor que ha pasado nos ha dicho amablemente que busquemos nuestros
asientos en segunda clase con a/c.
David
se ofrece voluntario para hacer de avanzadilla mientras los demás esperamos
desperdigados por diferentes vagones a que vuelva con buenas noticias. Pero
parece que la cosa no va a ser fácil: los pasillos están atestados de gente,
nos podemos ir más cargados de mochilas, los revisores no saben indicarnos
cuantos vagones faltan hasta el nuestro,... Después de dos horas (si, dos horas, habéis leido bien) saltando todo
tipo de obstáculos, sentándonos, levantándonos, hablando con unos y con otros…
por fin hemos localizado nuestros sitios!!! Tenemos dos horas más para descansar en
nuestros plácidos asientos. Y es que más vale tarde que nunca….
Dicen
que viajar en tren por la India es una de las experiencias que nadie debería
perderse y puedo aseguraros que a ninguno de nosotros nos ha dejado
indiferentes. Sin embargo no todos la hemos vivido de la misma manera. Sé que
para todos ha sido una experiencia que recordaremos siempre como una anécdota
divertida pero tengo que decir que para mí ha sido uno de los momentos más
especiales de todos los vividos en la India. Y es que resulta increíble ver
como la gente se acerca a ti para ofrecerte su asiento porque te ha visto de pie,
te piden que le hables de tu país, te preguntan tu opinión sobre el suyo
mirándote con curiosidad pero siempre sin perder la sonrisa de su cara, sin
ponerte una mala cara,…
Después
de poco más de 4 horas de viaje llegamos a Jhansi donde un nuevo conductor nos
espera a la salida de la estación. Tras solucionar el tema logístico subiendo
todas las maletas al capó salimos en nuestra Toyota Innova camino de Orchha,
una ciudad palaciega fundada por la dinastía Bundela en el año 1501 a orillas del río Betwa.
Aquí visitaremos el antiguo palacio de cúpulas de lapislázuli azul
acompañados de un guía espontaneo con dotes de fotógrafo con el que aprenderemos
todas las rencarnaciones de Visnú: el pez, la tortuga, el jabalí, mitad hombre
mitad leon, el enano, Brahma, Rama, el guerrero y Buda.
Tras
la visita del Palacio aprovechamos para hacernos fotos con el espectacular
paisaje que teníamos de fondo hasta que el ataque de un grupo de
monos a unos indios que andaban por ahí
nos hizo salir corriendo hacia nuestra furgoneta. Jajajaja!!Menudo susto!!!
Después de una riquísima comida
en el restaurante que nos recomendó nuestro conductor salimos rumbo a nuestro
siguiente destino: los templos eróticos de Khajuraho!!! La intensa lluvia y el
mal estado de las carreteras hicieron que el viaje durara más de lo que
teníamos previsto pero, después de casi 5 horas de viaje, por fin llegamos al
hotel. Y menudo hotel!!! Qué cara de felicidad teníamos todos sabiendo que esa
noche dormiríamos como auténticos majarahás :)
Andrea.
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